KATMANDÚ


Como si supiese lo que me iba a encontrar, abro los ojos a medias. Todavía dormido, miro a través de la ventana del avión y allí, en el horizonte, se dibuja su mágica silueta. Basta un instante para quedarme atrapado por sus formas y colores. El cielo es de un azul profundo y ellas, bañadas por las primeras luces del amanecer, aparecen en la oscuridad brillando intensamente. Tengo ante mi, el Himalaya.


Katmandú suele ser la puerta de entrada a los Himalayas y el primer destino que el viajero conoce de Nepal. En mi caso, el avión llega a Katmandú sobre las 8 de la mañana y tras pasar el control de pasaportes y recoger el equipaje, salgo al exterior del aeropuerto. Llego al país con las dos primeras noches reservadas en un hotel de Thamel, después de eso, sin rumbo fijo, todo ira sobre la marcha.


El primer contacto con Katmandú puede resultar muy intenso. A mi llegada a Thamel, recibo una sobredosis de olores, colores, sonidos...un caos de sensaciones capaces de saturar los sentidos en pocos minutos. Miles de personas caminan apretadas por las calles, compartiéndolas con motos, rickshaws o bicicletas, que luchan por encontrar su sitio. El aire está cargado de una mezcla de incienso con humo y tierra, que te entra en los pulmones y no te deja respirar.


Katmandú es una ciudad con mucha personalidad que no dejará indiferente a nadie y aunque os recomiendo que salgáis de la ciudad para conocer el Nepal más auténtico, hay varios rincones que merecen mucho la pena visitar.


Déjate seducir por el barrio de Thamel


Fascinante, ruidoso e incluso en ocasiones desesperante, Thamel es conocido por ser el punto de encuentro de mochileros, viajeros y turistas. Sus calles están repletas de tiendas, alojamientos y lugares para comer, quizá por eso es el principal lugar elegido por los visitantes para alojarse.


La vida se mueve deprisa en estas calles durante el día y no baja su ritmo por la noche, cuando Thamel se ilumina casi por completo con luces de neón.

La Plaza Durbar


La Plaza Durbar o plaza de los palacios (Durbar significa palacio) está al sur de Thamel. En ella se coronaba a los reyes y desde ella ejercían su poder. Es el centro del casco antiguo de la ciudad y un ejemplo de la arquitectura de los siglos XVII y XVIII, aunque muchos edificios son mucho más antiguos.


En realidad, la zona se compone de 3 plazas conectadas, una de ellas es Basantapur, antiguamente utilizada como cuadras reales para elefantes y que hoy en día está repleta de vendedores de artesanías.



Otros puntos interesantes del lugar son la casa de la Kumari, la diosa viviente, el Templo de Shiva y el Maju Deval.


La entrada al recinto de la Plaza Durbar cuesta unas 1000 rupias y solo es valida para la fecha que lleve la entrada. Si queréis un consejo, pasad por la oficina de monumentos, en el lado sur de la plaza Basantapur. Allí podéis haceros con un pase de visitante que permite acceder a la plaza mientras dure el visado de vuestro pasaporte.


Después del terremoto de 2015 muchos de sus edificios y palacios resultaron afectados y actualmente se encuentran apuntalados o en reconstrucción.


Monkey Temple


El Templo de los monos o Swayambhunath se puede ver casi desde cualquier punto de la ciudad. Situado en lo alto de una colina, parece que Buda observa Katmandú desde lo alto de la Stupa.


Se puede llegar en taxi, en rickshaw o como hice yo y te recomiendo, caminando. Las calles de los alrededores merecen una visita. Eso si, prepárate porque antes de llegar a la Stupa tienes que subir hasta lo alto de la colina por unas escaleras que parecen infinitas.

Como su nombre indica, el templo y toda la colina está repleto de monos muy simpáticos y ladrones, así que no descuides tus cosas.


Si tenéis oportunidad, os aconsejo visitar el lugar al atardecer. Cuando todavía hay suficiente luz como para ver Katmandú a tus pies. A esa hora podrás disfrutar de las vistas y pocos minutos después, con el anochecer, encienden las velas que rodean toda la Stupa, el ambiente se vuelve completamente místico, mágico, apenas quedan turistas y podrás disfrutar de este maravilloso lugar en calma. El precio de la entrada ronda las 150 rupias.


Boudhanath


Quizá, el lugar que más me gustó de Katmandú. En él, se respira otro ambiente, la vida avanza a otro ritmo, más lento, más tranquilo, mientras las banderas de oración ondean al viento y el olor a incienso recorre las calles.


La gran Stupa, una de las más grandes de Asia, es el centro de atención. Se dice que representa el camino de Buda hacia la iluminación.


Durante todo el día, los peregrinos caminan alrededor de la Stupa en sentido de las agujas del reloj, haciendo girar los molinos de oración. Durante la noche, también se encienden miles de velas que iluminan el lugar.



En los alrededores de la Stupa hay cientos de alojamientos, mucho más tranquilos que los del resto de la ciudad. Si buscáis algo de calma, es vuestro lugar.


Esta zona está más alejada del centro, pero por el contrario está bastante más cerca del aeropuerto o de Pashupatinath, el lugar sagrado donde se realizan las ceremonias de cremación.


Pashupatinath


En las orillas del rio Bagmati, encontramos este templo hindú. Es uno de los templos hinduistas de Shiva más importantes del mundo. Miles de peregrinos de todo el mundo vienen a conocerlo y rendirle homenaje.


Debes saber que solo los hinduistas tienen la entrada permitida al templo y aunque es posible que no puedas entrar, si que podrás pasear por sus alrededores, ver las ceremonias de cremación o conocer a los sadhus.


Debo decir que es un lugar impactante. Lo visité en dos ocasiones, al amanecer y al atardecer. Por la mañana se respira un ambiente mucho más tranquilo, la niebla flotaba en el aire acompañada por el humo de los Ghats y el olor a quemado.


Con la caída del sol y la llegada de la noche, el lugar se vuelve totalmente diferente. Oscuro y místico, iluminado por el fuego de las cremaciones y repleto de gente, Pashupatinath rebosa vida y muerte.



Aquí os dejo la galeria completa!



Podéis encontrarla también en la sección de Archivos.


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Un saludo!


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