CHAOUEN, LA PERLA AZUL



Había visto muchas veces fotos de este lugar mágico. Un pueblo con sus calles pintadas de azul, las fachadas azules, incluso los suelos azules! Un azul añil tan intenso que se graba en tu memoria como un tatuaje se graba en tu piel.


Así que en cuanto tuve unos días libres, decidí escaparme a ver que encontraba en este pequeño viaje. Investigué un poco y descubrí que desde España es bastante sencillo llegar hasta allí. El pueblecito se llama Chaouen o Chefchaouen y está situado al norte de Marruecos, en las montañas del Rif.


Hoy en día hay varias compañías que vuelan hasta Marruecos con precios reducidos. Sólo tenéis que comprar un billete y a volar! Yo compré un vuelo hasta Tánger y en poco menos de 2 horas (volando desde Barcelona) pisaba por primera vez el continente africano.


En esta ocasión ya había cambiado algo de moneda antes de subirme al avión pero os recomiendo que la cambiéis en el país de destino y si podéis, en las casas de cambio que encontréis por la ciudad. Como ya llevaba dinero en metálico y no había facturado maleta, salí del aeropuerto directo a coger un taxi hasta la estación de autobuses.


Es curioso ver como en la misma parada de taxis hay un cartel con los precios por trayecto y aún así, te cobran lo que quieren. El taxista me cobraba 20 dírhams más de lo que marcaba el cartel y al preguntarle porqué, me contestó algo que no llegué a entender, así que por no discutir nada más llegar y sabiendo que los demás taxis probablemente harían lo mismo, decidí aceptar.


La verdad es que de Tánger apenas vi nada y las cuatro calles que vi, no llamaron mi atención. En poco más de media hora el taxi me dejó en la estación de autobuses y allí compré un billete a Chaouen. Podéis encontrar varias compañías con distintas rutas y horarios. La compañía más "seria" es CTM aunque en mi caso, tenía que esperar varias horas para la salida del bus así que compré el billete en una de las compañías más económicas (35DH). Los autobuses de CTM son algo más anchos, más modernos y limpios y por lo tanto, más cómodos, pero si os pasa como me pasó a mi y tenéis que esperar 4 horas a que salga el bus, es mejor buscar una alternativa.


Mientras esperaba la salida del bus, estuve caminando, observando la gente de la estación, sintiendo el ajetreo de personas arriba y abajo, escuchando como los vendedores de tickets gritan el destino del siguiente bus y la gente se acerca a ellos para comprar sus billetes.


Envuelto por ese ajetreo de personas, autobuses, gritos, ruidos y humos, me vi allí en esa estación medio destartalada, con la cámara en la mano, intentando capturar un instante de ese pequeño caos. Dos segundos después, yo era el centro de atención de la estación. Un hombre bien grande se dirigía hacia mi gritando algo que por supuesto no entendía, hasta que dijo, no foto, no foto, borra foto! Miré la pantalla de mi cámara y cuando volví a levantar la mirada estaba rodeado por 6 o 7 hombres. Lo comprendí al instante, no les gustaba la fotografía jaja. Ahora lo cuento con humor pero aquel momento fue bastante tenso y me sentí muy violento, como si tomar una fotografía fuera un crimen. Entiendo que puede haber gente a quien no le gusté o incluso le moleste, pero en aquella estación estaba haciendo una fotografía general, no a alguien en particular. Bueno, terminé borrando la foto y me dejaron tranquilo. Poco después llegó mi autobús y continuó mi viaje hasta Chaouen.


El trayecto hasta Chaouen dura unas 3 horas y lo que más me sorprendió es lo verde que es el norte de Marruecos. Supongo que asociamos Marruecos con el desierto pero esta parte del país es todo lo contrario. Mirara donde mirara todo era verde, bosques, montañas, ríos...

Poco más de 3 horas después, enclavado en las montañas del Rif, aparece este bonito y pintoresco pueblo bereber.



Desde la estación de autobuses se puede llegar perfectamente hasta la Medina andando en unos 35min, aunque hay una buena subida, eso es verdad. Si no os apetece caminar siempre hay taxis que os llevan allí por unos pocos dírhams, pero si sois como yo, preferiréis caminar y conocer el lugar.


Yo salí caminando y aunque estuve un rato perdido por un auténtico mercado marroquí, acabé encontrando las murallas de la Medina y poco después mi alojamiento.


Esa primera noche la pasé tomando una infusión en la terraza del hostal, acompañado por un matrimonio italiano y sus dos hijos, una pareja de alemanes y un chico brasileño que viajaba por el mundo acompañado de una guitarra.


Solo por el recuerdo de esa noche el viaje ya valió la pena. Allí sentado, bajo las estrellas del cielo marroquí, compartiendo experiencias y viajes lejanos con gente estupenda y de fondo, las melodias de la guitarra que nos transportaban sobre las azuladas calles de Chaouen.


El día siguiente amaneció nublado y así continuó durante el resto de mi viaje. Entre nubes y lluvia recorrí la medina intentando fotografiar los rincones más especiales, intentando captar la esencia de lugar.


PUNTOS DE INTERÉS


Principalmente lo que más me ha gustado ha sido perderme por las azuladas calles de la Medina. Caminar sin rumbo, cámara en mano y fotografiar cada esquina, cada puerta, cada rincón de este bonito pueblo.



La plaza Outa el Hammam es el corazón de la Medina, rodeada de restaurantes y locales, tiendas y vendedores ambulantes. Es un buen lugar para pasar el rato y ver el día a día de este pueblo marroquí.


Desde la terraza del restaurante Casa Aladin podréis tomar una buena foto de esta plaza mientras coméis un buen Tagine.


Otro lugar quizá más auténtico está en una pequeña calle detrás de este restaurante. En esta calle hay varios "locales" donde come la gente del pueblo. No tienen terrazas ni vistas pero te sumerges de lleno en la vida diaria del pueblo y la comida es buenísima.


El zoco esta repleto de gente, durante el día hay mucho movimiento y podéis pasear y comprar todo lo que queráis. Las tiendas están abiertas desde bien temprano.

Al otro lado del pueblo se pueden visitar los lavaderos públicos, donde la gente lava sus ropas mientras otros disfrutan de un baño o un zumo recién exprimido.



En este punto encontraréis unas escaleras que suben hacia la derecha y nos llevan, en unos 20 minutos a la Mezquita de Bouzaafar. Es un excelente mirador para fotografiar el pueblo al amanecer o al atardecer.


Un detalle que si me ha frustrado un poco ha sido la dificultad que he encontrado para hacer fotografías donde saliese gente. Fotografiar la gente de los lugares que visito es algo que me encanta, captar sus rostros, sus emociones... pero en esta ocasión no ha podido ser, o al menos, no como me habría gustado.


RESUMEN


- lugar accesible, económico, tranquilo y seguro.

- piérdete por la Medina y disfruta de sus calles azules.

- intenta madrugar un poco si no quieres encontrarte las calles repletas de turistas.

- fotografía el pueblo al amanecer o al atardecer desde el mirador.

- el cambio aproximado es de 11 dírhams por 1 euro.


GALERÍA



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Un saludo,

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